Extraño poder contarte todo.
Esas largas charlas en la madrugada hasta que salga el sol, y uno de los dos se quedaba dormido.
La distancia dominaba nuestras vidas, pero poder escuchar tu respiración a través del teléfono era LA GLORIA.

Te extraño, te extraño... en silencio, claro.
¿Y si en unos años te vuelvo a ver?
¿ Me mirarías de la misma forma que lo hacías?

Diez años han pasado. Hoy te volví a ver e ibas de la mano con alguien y yo con otra persona. Una fugaz mirada nos dimos y creo que no me reconociste, pero mi corazón si.