No te culpo por no quererme, aún cuando dijiste que lo hacías. No te culpo por ilusionar a un chico necesitado de amor. La culpa fue mía, porque aún sabiendo que esto terminaría con una herida decidí seguir.
No te culpo por no contestar mis mensajes o responder demasiado tarde. Fue mi culpa aferrarme a la idea de que algún día ibas a enamorarte. Fue mi culpa por esperar que algún día llegaras a amarme. Somos jóvenes y el amor llega tan rápido como se va. Fue mi culpa aferrarme a ese amor aún cuando sabía que se había ido, que para tí quizá jamás ha existido.
— Eliuryas
gracias por leerme