Encuentra un buen motivo para ser, ser tú, ser magia, ser vida todos los días.
Levántate 20 minutos antes, corre a la regadera y pon el agua lo más caliente que tu cuerpo aguante, mientras de tu celular sale la voz de Sofía Ellar, Carla Morrison, Pablo Alboran o cualquier cantante que logre transmitir un mensaje de paz, de buen inicio de día.

Has consciencia de los lugares por los que estas recorriendo tu cuerpo con el jabón, de como el agua se transforma cuando toca tu piel y cuando cae y toca el piso. Date tiempo, respira. Coloca crema en donde siempre olvidas hacerlo, todo tu cuerpo lo merece. Sal y elige la ropa que más bonita, más sensual, más viva te haga sentir. Que no importa si ya lo usaste mucho, si nunca lo usas por miedo a que no te vaya bien, por cualquier motivo; solo elige y pégalo a tu piel.

Date tiempo de desayunar, de consentirte a esta hora del día. Prepara algo que haga a tu cuerpo sentir que lo vale, que lo amas. Si quieres mi sabio consejo, come huevo. No soy nutrióloga, no soy especialista, no soy nada más que una niña enamorada de él. Así que prepáralo con muchos colores, ponle verduras, ponle amor, ponle sal. Toma té. Toma café. Y vuelve a tomar té.

Come fruta, siempre da energía. Y cuando en tu tranquilidad voltees a ver tu reloj y te des cuenta que el camión ya está por llegar, ríe, toma tus cosas, corre, lávate los dientes, ponte tus botas, tu chamarra , lentes y audífonos y cuando estés cruzando la puerta ponle play a la canción más alegre que encuentres. Baila en la calle, si aún no sale el sol, disfruta como tu estas amaneciendo y dándole luz al día antes que él. Si ya salió, compite con él por ver cuál de los dos es más bonito.

Súbete al camión, empieza a obrar bien. Deja que alguien mayor se siente, que alguien enfermo lo haga, tienes 21 años, 8 horas por detrás de descanso y un buen desayuno en el estómago, creo que sabes de balance para ir de pie en tu trayecto. Observa, observa mucho. Claro, observa discretamente. Como todos somos diferentes, como todos brillamos distinto. Dale un buen cumplido a quien tardo horas como tú en la mañana arreglándose y no olvides darle los buenos días al conductor.
Utiliza tu celular “correctamente” y escríbeles unas cuantas palabras de buenos días, de amor o un simple hola a tus seres queridos, para que cuando empiece su día, sepan que siempre va a haber alguien con ellos.

Cuando llegues a la actividad semanal (escuela, trabajo, etc.) que consume la mayor parte de tus 16 horas despierta, o a veces más si sueles ser un oso para dormir como yo, aprovéchala. Aprovecha estar ahí, si no hay nada que hacer, invéntalo. Si hay mucho que hacer, has que cada vez sea menos. Si alguien está enojado, ignóralo. Si alguien está feliz, contágiate. Toma agua, vuelve a tomar café y té. Siéntete viva en el lugar que estas, porque es justo donde tu decidiste estar.
Aprende todos los días un poquito más, del trabajo, de la escuela y hasta de la vida. Llénate de sabiduría de los más experimentados y comparte tu conocimiento a los menos.

Toma tu tiempo para descansar un poco y comer, para poner tu cabeza en otras cosas y que puedas seguir rindiendo bien y cuando de la hora de salida, vuelve a colocar en ti botas, chamarra, lentes y audífonos y cuando estés cruzando la puerta ponle play a la canción más alegre que encuentres. Sube de nuevo al camión y ahora te toca a ti, siéntate, saca tu libro y piérdete en el.

Camina un poco a casa o a donde sea tu siguiente destino. Consiéntete un poco y si está lloviendo, compra un café y baila en la lluvia, si esta soleado ve por una nieve y canta en el sol. No permitas que nadie arruine esos pequeños momentos a solas, esos pequeños momentos contigo.

Llega a casa y ponte unos pants, tenis y guantes, y sal a correr, a hacer yoga, a estirarte, a activar un poco el cuerpo. Que sepa que aún está vivo.
Come gelatina de fresa y ve preparando tus múltiples libretas para su hora feliz. Empieza por tu “Bucket list” y dibuja en ella algo, lo que sea, que para ella tu eres toda una artista y cada día la haces más bella.

Termina con la libreta mágica, llena sus páginas de más y más letras, cuéntale de ti, de tu día, de tus sentimientos, de lo que quieras.

Regresa al baño y ahora llena la tina, coloca burbujitas, pon música suavecita y cierra tus ojos un poco. Cuando salgas cepilla tu cabello, hazle saber que es hermoso. Coloca aceite de argán en tus uñas, en tu cuerpo. Y cuando estés lista, prepárate de cenar algo ligero, acomoda tus almohadas, enciende tu computadora y ponle play a tu serie favorita, Friends de preferencia.

Y cuando ya tu cuerpo no pueda más y quieras descansar, llámale a esa persona especial y escucha su voz, de su día, de lo mucho que se quieren, mientras te quedas dormida.

Si intentan un día como este, estarán intentando tener un día casi cotidiano y feliz como el que está loca niña suele tener, pero modifíquenlo a su suerte, a sus placeres y solo háganlo, porque de eso se trata estar vivo.