Mi pasado y mi presente se unen súbitamente.
Veo como mis antiguos fantasmas me exigen hacerles frente.
Mis pensamientos me invaden tortuosamente,
durante esas noches en vela, cuando te pienso dolorosamente.

Una vez más, mi corazón me ha traicionado.
En esta ocasión, amando a alguien a quien ya había dado por culminado.
Pero también me hace amar a un nuevo dueño, a quien mi amor he entregado por completo,
sin pensar que el destino lo tenía todo arreglado
para continuar sufriendo a su lado, cual descuidado.

No sé cual de los dos sea el correcto, pues
aunque mi mente lo tenga muy en claro,
todos sus esfuerzos son muy en vano.
Ya que no es la razón quien decide;
el corazón a establecido un patriarcado.