Hubo un tiempo, no tan pasado, en el que solía ser la persona más negativa que existía en el mundo. Solía ver todo oscuro y no veía una mínima esperanza en nada. Quizás era porque estaba tan decepcionada con la vida que no podía sacar nada bueno de ella.
Solía estar triste 24/7 pero siempre me caractericé en algo... soy muy buena actriz. Nadie podía notar lo mal que estaba por dentro, y creo que ni mi psicóloga pudo sacarme la ficha del todo. La gente alrededor mío solo veía una chica feliz que no tenia problemas para hacer sociales, rodeada de amigos y sin ningún mínimo problema, pero eso era lo que yo quería que vieran.
Perdí la cuenta de cuantas noches lloré en silencio para que nadie pudiera notarlo. Y sí, la noche siempre fue mi aliada, tan silenciosa pero con tanto misterio. Me repetía a mi misma "todo va a cambiar" pero no me lo creía, sabía que mentía porque no lo sentía así.
Todas las mañanas me despertaba nuevamente y antes de levantarme me ponía mi mejor máscara y solo actuaba para el público presente.
Y todo eso pasó por un tiempo, fue una época, mi etapa del secundario. Porque para muchos la secundaria es un lugar maravilloso que, a pesar de los exámenes y la tarea, pasas tiempo con tus amigos. Pero hay otro grupo de personas, las de mi tipo, que para ellas la secundaria es aquel lugar del que quieren escapar. Su infierno. Donde los amigos no existen y las burlas se vuelven realidad. Ese lugar donde el tiempo se hace eterno y sos prisionero de una realidad a la cual no estabas preparada para vivir.

Pero todo termina, y como todo llega, todo se va. Y así fue como esa etapa terminó, y junto a ella, la triste yo, se esfumó.
Decidí mirar la vida desde otra perspectiva, una más amigable con más ganas de vivir que nunca. Me di cuenta que el resto no determina quien soy, y no vale estar amargado por personas que no valen ni un minuto de tu tiempo.
Aprendí que el cambio empieza por uno. Que si uno no está predispuesto a cambiar las cosas que no le gusta de su vida, entonces estará condenado a ellas.

Nunca crean que no son lo suficientemente buenos ni que nunca van a poder. Sí, las situaciones de mierda existen, tampoco voy a ser hipócrita, pero como dije antes: todo pasa. Tu presente no determina tu futuro.
Levántense cada día con una nueva esperanza. Son los creadores de sus propios destinos y lo van a lograr. Sean fuertes y no dejen que nadie, absolutamente nadie, les haga creer lo contrario.

Por último, les dejo una frase que se convirtió en mi favorita. Es de una canción, es en inglés pero se las traduzco al español:

"El sol saldrá e intentaremos nuevamente"