Llueve.
Y no solo fuera, sino dentro de mi.
En noches como esta diluvio y no hay quien calme una tempestad así.
Escucho la lluvia y le animo a seguir.
Que el día se desahogue, se libere...
A veces sólo necesitamos a alguien que nos escuche llover.
Y no hay motivo aparente para que yo esté así; tan triste y gris.
Sólo se que me gustaría tenerte aquí y no estás.
Decidiste irte, llevándote mi Sol sin pedir permiso.
Te fuiste de puntillas, sin explicar por qué, sin despedida alguna.
Tan sólo dejaste en mi promesas de amaneceres que ya no valen nada.