No estás bien. Te creo. Sé que estás destrozada. Que no encuentras el camino de vuelta a casa y que sientes que caminas en reversa. De nuevo a las espinas. Al pasado. A ese lugar del que has pasado jugando a las escondidas y siempre te encuentra. Sin importar el quién ni el dónde. De regreso a la oscuridad como Amy.

Tu corazón está roto. Lo hicieron añicos cuando confiaste demasiado en ese chico con el cual te mostraste vulnerable y este te hizo sentir miserable. Esta noche es para chicas tristes. Y tú eres una de ellas. Una de las estrellas.

No te excuses. No. Por favor. No lo hagas. No te justifiques ni intentes remendar tus errores. No esta noche. Mañana tal vez. Pero esta oscuridad es para que brilles, no para que te apagues más. Eres humana, date cuenta que siempre vas a herir a los demás y que… ellos también harán lo mismo. Porque nadie te enseña a no herir ni a cómo amar, ni a cómo vivir ni a cómo reparar un corazón roto. Y a veces intentas dar lo mejor de ti misma y resulta que terminas dando las partes que te duelen, que te incomodan y que te alejan del mundo.

Tienes una sonrisa tan bonita que los poetas no encuentran un poema más bonito que esas comillas al sonreír. Los superas a todos. Eres el poema más bonito y el más difícil de terminar.

Prométete una promesa de amor propio esta noche. Dime que no permitirás que nadie venga a arrancarte tus pestañas ni dejarás que el viento borre tus recuerdos ni las sonrisas ni los veranos ni los amigos ni los momentos de esto nunca voy a olvidarlo. Así duela. Así arda. Así consuma. Dime que en este momento saldrás a la calle y gritarás como una loca que no importa que estés perdida, que no necesitas que nadie sea tu brújula que te muestre el Norte, porque amas estar loca y estar perdida. Que de ahora en adelante sólo bajarás la mirada porque tienes que echarle una mano a quien se ha caído. Que si se te cae la corona no la recogerás, porque no eres ninguna princesa de cuentos estúpidos. Que no necesitas príncipes, ni dragones. Que eres una chica de carne y hueso. Y que al verte ante un espejo sólo ves un abismo y miras a lo profundo. Sabes nadar pero te dejas ahogar.

Tranquila, pequeña. No todas las chicas buscan ser salvadas con un beso; algunas, como tú, sólo necesitan dormir y encontrarse en sus sueños con ese recuerdo que les rompe los huesos y reconciliarse consigo mismas.Duerme, niña. La vida es es hermosa.