Miro en el espejo y veo a una chica. Tiene el cabello corto y café, sus ojos parecen ser del mismo color y su tez es blanca, muy blanca; lleva la boca pintada de un rosa pastel y los ojos delineados un tanto de negro. Parece feliz pero se ve como si quisiera algo más, algo que no todos le pueden dar.

Amor.

Sé que lo desea.

Y no digo que no lo tenga, ella realmente tiene amor. Su familia la ama, sus amigos también, se ha ganado el cariño de mucha gente que todavía ni conoce pero no ha conseguido a un hombre que le de ese amor que se merece.

La veo en el espejo y sé que tiene 20 años, veinte años quizás sola. Ha tenido novios y chicos que la han buscado en su pasado pero todo siempre fue un juego, para ella y para el resto. Nadie nunca la ha amado, nadie nunca se ha sentado a su lado mientras duerme y la ha observado hacerlo. Nadie se ha tomado nunca el tiempo de escribirle una carta. A nadie se le ha acelerado el corazón cuando la ve y nadie nunca le ha dicho lo hermosa que es.

Si linda, si bonita y guapa, esos cumplidos ella realmente no quiere escucharlos, ella desea que se lo demuestren. Que llegue un hombre y la vea tan sencilla y que piense que a pesar de todo, ella sea la indicada.

Ella desea conocer a ese hombre indicado, quizá no para que sea su amor de toda la vida, quizás no para que permanezcan juntos y se casen, incluso no sabe si logren tener algo, pero ella quiere conocer a ese hombre que la haga sentir amada.

No que le diga que la ama sino que se lo demuestre con cada cosa que haga. Quiere conocer a un hombre que se desvele a su lado cada madrugada, que la llame cada noche porque ese día no pudo hablar con ella, que cuando menos lo espere le entregue una carta escrita a mano, que le demuestre interés sin que ella deba pedírselo. Quiere conocer aun hombre diferente, a uno real.

La veo en el espejo y se que lo espera, ha hecho de todo buscándolo pero sólo consigue patanes que juegan con ella, parece que hubo un tiempo en dónde pensó que ya nada podía hacer, que quizás no todos están destinados en conseguir a alguien que sea sólo para ellos y por eso se dio por vencida, quizás solo espera ahora que algo ocurra, que llegue un hombre y la sorprenda, pero no quiere esperar veinte años más. No quiere esperar toda una vida.

Ella tiene veinte años y nunca se ha sentido enamorada, no sabe realmente lo que es, escribe historias de amor pero le asusta vivirlas. La han lastimado tanto que siente miedo a veces, miedo de que llegue alguien nuevo y la confunda, que confunda sus intenciones y se enamore. Ella quiere conocer a su hombre indicado y que nada más le asuste, quiere sentirse segura en sus brazos, sentir su toque y querer besarlo, que la haga sentir que vuela, que la haga querer bailar, bajo la lluvia y sin música.

Quiere sentise. Viva, feliz, con ganas de todo y más. Y que a pesar de tener veinte años no la haga pensar en su edad, que deje a un lado si es joven o si es vieja pero que la haga sentir que esa es su edad indicada para vivir todo lo que vive.

Ella tiene veinte años y todavía no encuentra a su hombre ideal, pero las cosas un día cambiarán.

Quizás se sienta triste y sola ahora porque ve parejas a su alrededor que aparecieron encontrar a esa persona especial, pero llegará pronto su momento. Acaba de cumplir veinte años y todavía tiene una vida por delante.

Así que no te preocupes, ella estará bien. Se concentrará en cosas nuevas, experimentará un poco más, vivirá sus veinte años y tratará de no pensar en encontrar el amor, quizás sea cierto eso de que llega cuando menos te lo esperas, quizás ella pronto lo averigüe pero mientras eso ocurre, ella vivirá su vida sola. Estará bien , ella siempre lo está.

Recuerda siempre esto porque la chica que veo en el espejo, la chica que teme, la que se siente sola y no se siente amada, la chica que buscó y no encontró nada, la que sueña con su historia de amor pero le asista enamorarse, soy yo.

Génesis Delli

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