Hola a todos, disculpen la tardanza, pero lo prometido es deuda así que aquí está el escrito de hoy. No es mi mejor trabajo, sin embargo, lo hice con todo el cariño del mundo, espero lo disfruten. -Maryfergm.
PD. prometo ya no desaparecer tanto jajaja.

Amarte fue todo un privilegio.

Conocerte significó emprender el viaje más inefable y sublime de toda mi vida. Verte, escucharte y sentirte significó estar entre las estrellas, estar en el paraíso que cualquier ser humano anhela y desea conocer.

Tú voz, todo tú eran algo tan etéreo; eras alguien que brillaba tan bonito y por quien merecía la pena enfrentar el mundo, luchar contra mil demonios sólo por estar un segundo más a tu lado y dejar atrás el pasado doloroso sólo para construir un futuro junto a ti sin heridas, sin tortura alguna.

Y es que a tu lado, tenía la sensación de que finalmente la vida me pertenecía, que por primera vez, vivir tenía sentido y la palabra amar se transformaba en aquello que me daba fuerzas, en eso que me hacía sentirme indestructible aún cuando tenía la impresión de que las paredes se estaban juntando y me iban a aplastar, a derrumbar.

Pero como todo lo precioso y valioso en esta vida, fuiste efímero.

Porque lo que jamás me atreví a entender y tampoco quise ver, es que jamás me perteneciste así como yo te pertenecí. Tu amor, tu esencia fueron algo que nunca merecí, pues aunque estaba seguro de que lo hacía, tus actos y tú repentina despedida me demostraron lo contrario.
Día tras día quise convencerme de que recuperaría tu amor, de que todo mi esfuerzo y todo lo que hice por ti te harían quedarte, sin embargo, nada cambiaba, sino que al contrario, cada vez te sentía más lejos de mí.

Tu luz se apagaba tan rápidamente que aunque siempre te sentí mío, decidí dejarte ir, permitiendo que te marcharas con las maletas en una mano y mi corazón herido en la otra. Y sí, lloré, rogué e imploré en silencio a la vida que volvieras y me amaras sólo como tú sabes hacerlo; que me permitiera ser lo suficientemente egoísta para no dejarte ir, pero en el fondo de mi alma sabía que el tenerte a mi lado sabiendo que ya no me amabas, haría la herida mucho más profunda y la vida mucho más dolorosa.

El perfume que emanabas, tu risa y toda tu esencia duraron meses cerca de mí, impregnados en cada objeto, en cada lugar, decididos a recordarme que una vez te tuve y te perdí.
El tiempo pasó y la herida seguía ahí, fresca e intacta, sin embargo, lo único que hacía y sigue haciendo tu desaparición más llevadera es aquella antigua ilusión de que en unos años, de alguna u otra manera, la vida nos haría encontrarnos de nuevo, tal vez más maduros, más sabios y con menos peso en nuestros hombros; y aunque seguramente no sería para reunirnos una vez más, por lo menos me permitiría encontrarte feliz con la vida, con quien hayas elegido para amar y así comprender que mi sacrificio valió completamente la pena, que todo el dolor y la tristeza que dejó tu partida no fue en vano.

Porque si de algo estoy segura, es que mi amor hacia ti fue y es tan puro, que no me importó quebrarme en trozos con tal de evitar que te marchitaras, con tal de que te sintieses tan amado como yo me sentí contigo.