Despierto con una capa de sudor sobre mi frente.
Los recuerdos de aquella noche me vienen a la mente,
el aturdimiento y el vacío se han vuelto problemas frecuentes.
Y aún así, no puedo evitar pensarte de forma indecente,
sin ningún temor a caer por imprudente

Cuando te miro, en bucle, mi mente reproduce esa canción,
que pone a volar mi inquieta imaginación;
sobre todo, en esos días de frustración.
Y la verdad, es que no me interesa ser el dueño de tu corazón,
tan solo quiero ser ese en quien pienses con lasciva y pasión.

Alguna vez, tú el enamorado has sido,
pero me temo que ahora, los papeles se han invertido.
He llegado tarde, y tú ya te has ido.
Pero mi corazón mucho ha crecido
durante estos años en los que sin el otro hemos vivido.

—Juan Román