Me temo que una y otra vez, sin reparo te he mentido.
Te he dicho que te amo, pues es lo que tú has querido.
Me has dado tu corazón, aunque yo no lo he pedido,
pero, aún así, mi corazón a ti no ha correspondido.

Cada milímetro de mi amor a un tonto se lo he dado,
y aunque él no lo merezca, es a quien todo le he entregado.
Incluso si te duele, debo serte sincero, a mi alma él ha llegado primero;
tus lindas palabras no pueden remplazar su luz, cual velero.

He intentado amarte, tanto como a él he intentado odiarlo.
Pero, esa decisión en mi no recae, pues el deseo no puede crearlo.
Perdóname si te he lastimado; pensé que podría usarte para olvidarlo.
Supongo que solo me queda esperar a morir, o superarlo

—Juan Román