Supe que un día íbamos a separarnos, que un día yo tendría hijos y un esposo, miles de responsabilidades y sería absorbida por el trabajo y los contratiempos de la vida, mientras tu envejecías en casa viendo a tus hijos y nietos crecer, sintiéndote orgullosa de lo que habías formado.
Ya sabía con anticipación que un día me iba a tocar caminar sola por la vida, aprender mis propias experiencias y tener que levantarme por mí misma cuando el mundo me tumbara sobre mis rodillas, sólo que en ese momento, tenía la certeza de que tú me acompañarías, que me levantarías del suelo como cuando era niña, y serías capaz de secar mis lágrimas cuando un desgraciado me hiciera llorar.
Me asusta tener que caminar sola, tener que levantarme todos los días sabiendo que estás lejos y que sólo podré verte a través del teléfono. Me asusta pensar que cuando me toque llorar por un amor, no puedas venir a rescatarme de mi depresión.
Me asusta vivir sin lo único que me ama aun cuando soy un desastre, aun cuando soy desordenada y despreocupada, aun cuando me he equivocado tantas veces.
Más aún, me asusta haberme realizado y que no estés para aplaudirme de pie, no ver tus lágrimas de alegría al ver que tu pequeña niña ahora es una mujer que va a enfrentarse al mundo.
No tengo más que tus palabras para sentirme alentada, recordar cada una de ellas es mi prioridad, y ser mejor para poder darte más de lo que tú me has dado.
Ni siendo millonaria, yo podría pagarte tus noches de desvelo, tus preocupaciones y toda tu entrega. Ni siendo millonaria, voy a poder pagar por regresar a los momentos en los que yo a tu lado era feliz.

Te amo inmensamente, y prometo que al volver a vernos vas a sentirte aún más orgullosa de mi, ma.