Capitulo5
- Claro, no hay ningún problema – accedo de inmediato eh intento no pensar en la desconfianza que me da, además solo me está pidiendo el horario ¿Qué es lo peor que podría pasar? Intento sacar mi horario de clases de la carpeta que traigo en los brazos – pero no vayas a burlarte – digo mientras sigo buscando.
-¿Por qué? – pregunta con una mueca de duda.
-Lo que pasa es que tengo un gusto un poco infantil, este no es el horario formar yo lo hice – digo un poco avergonzada.
- ¿Qué, tienes dibujos de biberones? – me pregunta mientras sonríe de lado.
- ¡No! – grito un poco, pero sin hacer mucho eco en el solitario pasillo – es solo que tiene dibujos infantiles – digo incomoda.
- Esta bien no me burlare – dijo riendo un poco.
- Ok - tardo varios segundos en sacarlo, pero al final lo logro – aquí esta – digo extendiendo la mano para que lo tome.
- Gracias – me dice cuando extiende y toma el papel.

Antes de intentar soltar el papel toma mis dedos junto a la tarjeta impidiendo que la soltara, en ese momento.

“- Es tu deber como su seguidor -
- ¿Qué acaso crees que no lo sé? -
- El señor tiene derecho a saber dónde está su carne, hace muchos años que aquel llamado señor del bien la alejo de él y su señor de la luz ni siquiera titubeo en entregarla a pesar de que ella su carne, era una inofensiva oveja, un pequeño cordero, tu deber es encontrarla –
- Jamás le fallaría a mi amo –
- Eso espero… ¡Tu, Yeter’el, hijo del señor de las tinieblas, es tu deber encontrar y traer a la preciada joya del señor! -
- No se preocupe, eso haré, traeré a la gema ante el señor –“

- ¡Génesis! – gritó Yeter

Instantáneamente solté la tarjeta y me aparté de su lado, como si su contacto me quemara y también hace que la tarjeta cayera a mis pies.

- ¿Estás bien? – me pregunta con el entrecejo fruncido.
- … s…si - ¿Qué diablos fue eso?
- Segura ¿Podemos ir a la enfermería? – me sugiere.
- No, creo que ya perdimos mucho tiempo, llegaremos tarde a la próxima clase – digo intentando no mirarlo a los ojos.
- Este bien – dice mirándome de forma extraña.

Observe como se inclinaba para recoger la tarjeta del horario que se había caído.

- ¿Si puedes prestármela? – pregunta enseñándomela.
- Sí, claro – digo mientras me doy la vuelta y camino hacia el salón.

En la clase de la señorita Anderson, estuvo muy tranquilo, ella explicaba mientras otros dormían, platicaban o mandaban mensajes de texto. Yo no podía apartar mi vista de la ventana, admirando el paisaje, cualquier que me hubiera visto hubiera pensado que pensaba en cosas productivas, pero no. Era todo lo contrario por fuera estaba tranquila, pero por dentro estaba gritando como loca ¿Qué había sido aquello que vi? ¿Realmente lo vi? O ¿Tal vez solo lo imagine?

Aquel suceso que paso por mi cabeza puedo recordar que eran dos hombres conversando de encontrar algo o alguien, no sé realmente, ni siquiera sé quiénes son, además no lo vi bien traína unas túnicas negras ocultando sus rostros. La clase trascurrió normal, bueno casi normal.

- ¡Génesis! ¡Tierra llamando a Génesis! – escucho dos gritos que literalmente me perforaron los tímpanos y me taladro el cerebro.
- ¿Qué rayos les pasa? ¿Me quieren dejar sorda? – me quejo tapándome un oído con una mano y agarrándome la cabeza con la otra.
- Es que te estamos hablando y no nos haces caso ¿no nos quieres Génesis? – me dijeron Demián y Damián al mismo tiempo y con un puchero.
- Par de tontos casi me sacan el cerebro con sus gritotes – les regaño - pero aunque sean tontos así los quiero – digo con una suspiro y una sonrisa.

Los dos gemelos me devolvieron una sonrisa uno de ellos se sentó detrás de mí y el otro enfrente.

- Eitan nos dijo que debíamos cuidarte ya que últimamente no te sentías bien – dice Demián quien está detrás de mi recostado en la mesa del banco.
- Y Abel nos dijo que no le hiciéramos caso, pero que aun así te cuidáramos – dice Damián quien está en el asiento de adelante mientras de voltea para mirarme.
- Pues creo que deberían de decirles que no necesito el cuidado de nadie, me siento muy bien, es solo que pues con las tonterías de mi hermana y del jefe de mi tía eh estado un poco preocupada – digo excusándome para no mencionar las cosas extrañas que han ocurrido.
- Y esas tonterías es que puedes llegar a sentirte mal – me dicen los dos al mismo tiempo.

Nunca eh sabido si estos dos practicas sus frases para decirlas al mismo tiempo o les sale al natural.

- Además tenemos una pregunta – me dicen los dos mientras miran hacia enfrente mío - ¿Quien rayos es ese que te ha estado mirando desde que llegaste? – me preguntan con los ojos entrecerrados y cara dudosa.

De pronto centro mi mirada en Yeter quien al parecer por el comentario de estos dos soquetes a estado mirándome por un bueno tiempo.

- Su nombre es Yeter, es nuevo – digo apartando mi mirada de él.
- ¡Aahhh! ¿Y los dos son amigos? – me preguntan.
- Bueno, amigos no creo, compañeros de clase, es que en la case pasada lo pusieron a comparar un ensayo conmigo para que le explicara el final del temas eso es todo – digo mientas me acomodo en mi asiento.
- Pues a Eitan no le gustaría nada como te está mirando ahora – dice Damián.
- Pues ultimadamente Eitan no tiene por que gustarle o no, el no es nada mío – digo algo enojada.
- Cállate baboso sabes que a Génesis no le gusta que hablemos de eso – dice Demián.
- Miren chicos agradezco mucho su preocupación, pero puedo cuidarme sola – digo intentando controlarme.

Realmente no me gustaba mucho tocar el tema de Eitan, es un gran amigo lo respeto pero hasta ahí, pero al parecer según Abel él no se da por vencido. Varias veces Violeta me ha dicho que lo mande a volar, pero no quiero herirlo, después de todo el es un buen amigo.
La profesora no fue así que me la pase toda la hora escuchando las tonterías que estos dos gemelos decían, hasta la hora del receso. Caminamos por el amplio patio de la universidad buscando a Megan.

- Génesis tenemos hambre – me dicen lloriqueando los dos al mismo tiempo.
- Pueden ir a comprar a la cafetería – le digo mientras con la mirado sigo buscando a Megan.
- Pero no queremos la comida de la cafetería – dice Demián con un puchero.
- Si, esta cruda y sabe mal – ahora grita Damián enfadado y cruzando los brazos.
- No deberías de quejarse tanto, agradezcan que hay comida – digo en modo juguetón.

Ignoro los comentarios de los dos gemelos para seguir buscando a Megan, pero a pesar de mi exhaustiva búsqueda, no consigo dar con ella.

- ¡Génesis! – escucho la vos de Megan
- Megan ¿Dónde estabas? – pregunto mientras la veo llegar.
- Lo siento el profesor nos dejo examen de sorpresa y pues nadie sabíamos nada – me dice con una sonrisa.
- ¿Y qué contestaste en el examen? – le pregunto con una suspiro.
- Nada – me dice con una enorme sonrisa – es que realmente no sabía nada.

No digo nada solo niego con la cabeza con una sonrisa.

- Vamos a comparar algo de comer, que el perro y el gato ya están llorando – digo con burla.

Megan solo observa a los dos gemelos que están de tras de mí y niega con la cabeza. Caminamos de regreso a el edificio pero…

- Génesis ¿Puedo hablar contigo? – llegar Yeter corriendo y con la tarjeta que parece ser mi horario.

Se detiene a una distancia larga de mis amigos y mía.

- Valió ma… - iban a gritar algo indebido estos dos niños pero…
- ¡Shhh! Cállense – susurro – si está bien – le digo.
- ¿Qué rayos…? – iba a preguntar Megan pero con una mirada hago que se calle.

Camino en direcciona él, yo supongo que va a devolverme la tarjeta y ahí terminara todo.

- Génesis ¿En qué taller estas? – pregunta cuando termino de llegar junto a él.
- ¿Por qué? – pregunto para ver si es necesario que tenga que responder.
- Lo que pasa es que solo hay una hora en la que no me toca contigo y si no te molesta te seguiría en cada cambio de salón para no perderme, o bueno solo hasta que recuerde donde esta cada salón – dice con los brazos cruzados por detrás de la cabeza - ¿Espero no te moleste? - dice con una leve sonrisa – Ya solo falta el taller, yo tome el taller de dibujo y fotografía – dijo con una media sonrisa.

No sé si el destino se estaba burlando de mí y quiere verme sufrir o en verdad es pura coincidencia. Algo tengo que estar haciendo mal para que el mundo conspire contra mí.

- Yo también estoy en ese taller – digo intentando no soltar un suspiro – no tienes por qué preocuparte puedes seguirme - digo con una sonrisa, lo más sincera que pude.
- ¿Enserio? Genial, muchas gracias – me dice con una amplia sonrisa – aquí está tu tarjeta, gracias por prestármela – dice estirando su brazo con la tarjeta en mano.
- De nada – digo alzando mi mando para tomar aquella tarjeta, pero sin llegar a tener un contacto directo, no quería tener estúpidas alucinaciones.

Pero en el momento en que tome la tarjeta…

Un sin número de imágenes llega a mi cabeza sin llegar a procesar todas, cada una de ellas mas aterradora que la anterior, veo como personas encapuchadas caminan sin rumbo fijo en otras puedo ver algunas bestias, no sabría describirlas apenas intento procesar la imagen y se distorsiona llevándome a otra imagen y otra y otra y otra, hasta que…

- Tienes que hacerlo – dice una voz un poco aguda y chillona, parece la voz de una mujer.
- Y lo hare – comento una voz un poco familiar.
Veo dos personas frente a frente, una más alta que la otra, la habitación es obscura, no logro distinguir nada, solo una pocas veles iluminan el sito, ambas personas traen una capucha puesta.
- No puedes retractarte, quiero su vida, quiero su cabeza ante mí, quiero su energía – dice con una risa algo siniestra – quiero que una vez que la mates traigas su cuerpo sin vida ante mí.
- Ya te dije que lo hare – dice aquella persona encapuchada – solo necesito tiempo para encontrarla, recuerda que nadie sabe cómo es – dice en tono cansado – además ni siquiera sabemos si es una “ella”.
- No te preocupes querido, que yo ya mande a investigar – comento aquella chica – además ya confirmamos que si es un “ella”, y sabemos ¿Dónde? Y ¿Con quién vive? Así que tu único trabajo es matarla y traerme su cuerpo inerte – dice mientras se ríe de forma psicópata - ¡TRAEME ANTE MIS PIES LA CABEZA DE GENESIS!

Solté la tarjeta inmediatamente saliendo del trance en el que me había o ¿habían? metido. Mis ojos se encuentran abiertos a más no poder, mi respiración comienza a agitarse demasiado y mi corazón… bueno parece que está a punto de darme una taquicardia. Creo que realmente me dio una porque veo todo negro y aparte siento como si flotara, me siento muy ligera y aparte ya no siento preocupación por nada, es extraño a pesar de todo lo que eh pasado, estoy pasando y estoy segura que seguiré pasando, me siento muy bien, relajada, calmada, de una forma en la que hace mucho tiempo no me sentía. Pero… hay algo que escucho a lo lejos… unas voces que me llaman, quiero gritarles que me dejen en paz, estoy muy a gusto así, me siento tranquila, pero aun que trato de gritarles no puedo, ni mi boca ni ninguna otra parte de un cuerpo reacciona.

“No necesitas preocuparte, la gente de afuera no puede quitarte esa calma así que sigue durmiendo pequeña. Duerme, duerme y jamás despiertes”

- ¡Génesis! ¡Despierta, por favor! – dice una voz extrañamente familiar
- ¡¿Qué fue lo que le hiciste maldito bastardo?! – grito con demasiada fuerza.

Pareciera que la garganta de esa persona se iba a desgarrar, espera esa voz. Comienzo a sentir frio en todo mi cuerpo y además me siento algo adolorida del brazo.

- ¡Responde Maldito! ¡¿Qué le hiciste a Génesis?! – volvió a preguntar una voz conocida.

En instante abro mis ojos como si me hubieran golpeado, esa voz es de Eitan. Intento enfocar mi vista y lo primero que veo es un techo completamente blanco.

- ¿Te estoy diciendo que respondas? – vuelvo a escuchar la voz de Eitan.

Giro mi cabeza para ver lo que sucede y veo como Eitan tiene agarrando bruscamente a Yeter del cuello de la camisa y lo tiene arrinconado contra una pared. Intento parame para detenerlo pero un mareo me hace volver a caer.

- ¡Génesis, despertaste! – grita con alegría Violeta.
- ¡Eitan, basta suéltalo! – grito enojada por el comportamiento de Eita.
- ¡Pero Génesis…! – intenta explicarme, pero lo interrumpo.
- Dije que lo sueltes – digo ahora con una mirada fría y seria.

Eitan va soltando lentamente a Yeter, pude notar como Yeter no parecía preocupado a pesar de que Eitan era más alto que el, veo como Eitan se aleja de Yeter caminando en dirección a donde me encuentro yo.

- Génesis ¿Te encuentras bien? – me pregunta preocupado Eitan.
- Si – es lo único que podía contestar.

¿Qué habían sido esas imágenes… esos pensamientos? Voltee a ver a Yeter quien al parecer desde hace rato me había estado mirando, no sabía cómo describir su mirada: ¿confusión?, ¿alivio?, ¿enojo? o…

- Génesis ¿Estás bien? – pregunto Yeter sacándome de mis pensamientos a lo que yo solo asentí con la cabeza.
- ¿Ahora te preocupas por ella? Cuando fuiste tú el que hizo que se desmallara – dice muy enojado Eitan.
- Espera, Yeter no hizo nada – intervino Megan intentando calmar a Eitan.
- Es cierto, en todo caso, ¿Qué rayos hizo él para que Génesis se desmallara? – ahora intervinieron los gemelos.
- ¡Cállense, ustedes debieron cuidarla mejor! – Eitan les grito a Megan y a los gemelos.
- Oye idiota le bajas a tu estúpido tonito imbécil que a Megan no le vas a estar gritando – dice Violeta muy enojada.
- No te metas Violeta – le dice con el ceño fruncido.
- ¡No, tú no te metas, a mi no me vas a estar diciendo que hacer o que no, así que quiero que te calles o si no te largas de aquí ahora mismo! – grito enfurecida mi mejor amiga.
- ¡Basta! Estamos en la escuela bajen la voz – dije en un susurro – en primera Eitan ¿Cómo Yeter pudo a ver tenido la culpa de mi desmayo? Si solo estaba hablando con él. En segunda ni Megan ni los gemelos tienen la obligación de cuidarme así que no tienes porque gritarles y en Tercera Violeta deja de gritar – dije muy enojada y tratando de levantarme de la cama de la enfermería.

Después de tantos gritos y reclamos por fin pude ubicarme en donde estábamos, seguíamos en la escuela estábamos en la enfermería y si los demás seguían gritando era seguro que un profesor vendría y nos regañaría. Intente sentarme en la camilla en donde me encontraba recostada pero apenas me incline un poco así enfrente sentí un horrible mareo, intente detenerme agarrándome fuerte a la sabana de la cama para no caer pero mi mano resbalo y solo cerré lo ojos fuertemente esperando el golpe pero…

- Génesis ¿Estás bien? – …este nunca llego

Sentí unos brazos alrededor de mis hombros, levante mi vista topándome con un azul cielo que actualmente no veía en esta ciudad gracias al mal clima, sentí un escalofrío recorrer toda mi espina dorsal, Yeter se encontraba sosteniéndome evitando mi caída, pensé que en cualquier momento volvería a tener esas horribles imágenes en mi cabeza pero nada sucedió, me incorporo en la camilla para tratar de sentar mientras Yeter me ayudaba para evitar que mi mareo tratara de tirarme otra vez, pero… de un momento a otro sentí un jalón tan fuerte que de no ser porque me sostuve del borde de la camilla estoy segura de que ahora si hubiera terminado en el suelo.

- ¡No Eitan! – escucho un grito seguido de un golpe.

Levanto mi vista para ver lo que sucede y lo único que veo es a Yeter en el suelo con la vista así abajo y un hilo de sangre sale de su boca, Eitan se encuentra enfrente de él como lo puños fuertemente cerrados y la respiración muy agitada. Apenas intento decir algo Yeter toma impulso desde el suelo e intenta abalanzarse contra Eitan pero me levanto lo más rápido que puedo y obstruyo su paso.

- ¡No! Por favor no, detente – digo poniéndome entre Yeter y Eitan – lo siento – le digo a Yeter mirándolo directo a los ojos – no lo golpes es muy impulsivo, lo sé y en verdad lo siento mucho – la mirada de Yeter podía ser muy penetrante, pero esta vez su mirada daba miedo.

Los ojos de Yeter estaban enfocados en los de Eitan y podía ver como la furia de Yeter aumentaba, iba a volver a decir algo, pero entonces vi como su mirada se desvió a la mía y cambio drásticamente, de una llena de ira a una más relajada y tranquila, Yeter dio unos pasos hacia mí. La altura de Yeter y la mía era una gran diferencia, le llegaba hasta la barbilla. Levanto una mano y la puso en mi cabeza, para después acariciarla de un lado a otro, como si fuera una niña pequeña, cuando iba a preguntar ¿Por qué lo hacía? El se inclino quedando cara a cara entonces se fue acercando hasta que su boca quedo en mi oído y pude escuchar cómo me susurraba algo, después de eso se levanto quito su mano de mi cabeza y salió de la habitación pasando por un lado mío.

- ¿Génesis? – hablo Megan intentando traerme a la realidad.
-¿eh? – fue lo único que dije al no encontrar nada que decir.
-¿Qué paso? ¿Qué te dijo? – pregunta Megan.
- Nada – fue lo único que respondí, pude notar algo de enojo en la mirada de Eitan.
- Eso no es verdad – dice con el ceño fruncido – te dijo algo y quiero saberlo – exigió Eitan

Volteo con el ceño fruncido y muy enojada por la forma de exigir algo que no es de su incumbencia. El sigue mirando mis ojos de forma desafiante. Nunca he sido de las personas que dan pelea, pero a lo largo de la vida he aprendido que es mejor no dejar que la gente se meta en tus asuntos, y menos alguien como Eitan.

- Creo haber dicho que no me dijo nada – dijo aun mas enojada y repetí cada una de mis palabras lentamente – además, sabes que no me gusta que me hablen en ese tono Eitan, creo habértelo dicho más de 6 veces – digo de forma que mi furia está a punto de salir.

No quiero escuchar nada más que salga de su boca, así que me levanto de la camilla y me dispongo a irme, pero siento como una mano me detiene jalándome de forma brusca que vuelvo a caer en la camilla.

- ¡SABES QUE ME PREOCUPO POR TI! ¡PORQUE NO LOGRAS ENTENDER QUE TE QUIERO! – grita de forma desesperada Eitan.

Nunca había visto así a Eitan, no me asusta, pero su agarre es demasiado fuerte que me quejo un poco, entonces de la nada aparece Abel y retira su mano de un golpe. Aleja a Eitan de mí y se para en medio de los dos dando la cara a Eitan, de pronto siento unos brazos alrededor mío. Violeta me abraza y me pone detrás de ella evitando que Eitan pueda acercarse a mí.

- Sabes Eitan, creo que sería bueno que te alejaras de Génesis por un tiempo – dice Abel en tono muy frio
- ¿Qué? – Eitan abre enormemente sus ojos y le mira sorprendido.
- Es verdad lo que dice Abel, estabas lastimando a Génesis - dice muy furiosa Violeta – te lo advertimos Abel y yo, que le paparas a tu paranoia con Génesis, ella sabe cómo defenderse y no necesita de nadie, ni siquiera de ti - dijo poniéndole punto final a la conversación.

Abel y Violeta, ambos tomaron cada una mis manos y me sacaron de la enfermería. Eitan los detienen antes de cruzar la puerta, y puedo ver su cara de horror.

- Esperen no, no lo volveré hacer, me voy a comportar a partir de ahora – dijo de forma desesperada.
- No – dijeron Abel y Violeta al mismo tiempo.
- Te lo advertimos, no es la primera vez que ocurre esto – dice Violeta.
- Pero si es la primera vez que lastimas a Génesis y la ultima – muestra el brazo marcado por la presión del agarre de Eitan – y no estamos dispuestos a que vuelva a pasar – finalizo Abel sacándome de la enfermería.

Caminamos por el pasillo de la escuela sin decir ninguna palabra al llegar casi a la salida, pude ver que ya se había oscurecido, no había luz del sol, solo la luna iluminando a fuera. Salimos por la puerta principal, y yo volteo hacia el cielo, para ser más concreta veo la luna. Esta redonda y sumamente grande, al parecer es Luna llena, nunca había visto una luna más grande y hermosa en mi vida, ojala hubiera traído, mi cámara para poder guardar esta imagen tan bella.