Pues adelante, entierra el cuchillo,
entiérralo que ya no duele,
entiérralo que ya lo empuñaste,
entiérralo que ya no lo pensaste.

Pues adelante
Y es que ya no duele
Y es que ya aprendí a sanar
y es que tú, ya no me dueles.

Pero adelante
Entierra el cuchillo,
bien adentro con tus palabras,
bien profundo y que salga
y si quieres repítelo,
retuerce el cuchillo.

Porque no eres tú,
es el cuchillo,
tan familiar para mis entrañas.

Y entierra el cuchillo,
que ya me cansé de tus miradas.

Y cuando lo saques,
y veas la sangre,
el daño que causaron tus palabras,
no te arrepientas,
solo es una herida más en mis entrañas.