“Cuando uno piensa en el ocaso piensa en los hermosos colores que esté representa... en momentos románticos, alegres, de tenue nostalgia; piensa en todo menos en la oscuridad que se acerca”

La dra. dice que es momento de empezar a prepararse para lo peor, que las probabilidades no nos ayudan, las estrellas no están de nuestro lado y que el camino acaba de comenzar... dice todo esto mientras todo mi mundo se derrumba...

Tengo tantos nudos en la garganta que a penas puedo permitirme decir una palabra, la cual no digo porque no quiero desperdiciarla en alguna que no represente totalmente todo lo que quiero decir; recorro mi diccionario mental y con esto me aseguro que el silencio es lo mejor en estos momentos.

Los segundos del caos que se han formado empiezan a transcurrir mas lento de lo normal y cada uno de ellos esta acompañado de mil pensamientos de impotencia sobre lo que ya no puedo hacer... Salgo del lugar desgarrada, con las lagrimas borrando todo el mundo a mi alrededor. Y elijo nombrar a esta situación una situación de caos, basándome en la “Teoría del caos” sobre las variaciones en las condiciones iniciales, aquellos pequeños cambios que suceden en lo que se conocía como cotidiano hasta el momento del suceso, y que son los causantes de grandes cambios en el comportamiento futuro, algo así como lo que conocemos como “el segundo que cambio nuestra vida”.

Tomo mil bocanadas pero el aire no parece llegar a mis pulmones.
Nadie está preparado para perder a un ser amado, mucho menos cuando antes de ese momento hay un camino de incertidumbre y dolor... ya lo dijo alguna vez Ivan Turgueniev:

“La muerte es una vieja historia y, sin embargo, siempre resulta nueva para alguien”

Despejo los pensamientos negativos e intento concentrarme en la metáfora del ocaso, aquella que me dice que debo ver los tonos hermosos de la situación, de llenarme de memorias, de crear momentos... de simplemente no pensar en la oscuridad que se acerca; Inspirada por estos tenues rayos de luz que empiezan a perder su brillo, buscó en Internet la próxima alineación de estrellas que habrá, que yerbas curativas existen, oraciones de sanación, mantras restauradores de energía, lugares donde la gente sane mágicamente, cualquier cosa que me prometa algo mas que esperanzas.

Estoy consciente que debo de centrarme en que todo camino puede tener una desviación, que debo tener fe, que cualquier condición inicial puede tener dos soluciones a lo largo del tiempo, que las variaciones pueden suceder a cada intervalo de tiempo en el camino y que a pesar de que somos finitos nuestras posibilidades son infinitas.

Para asegurar este pensamiento y aumentar mis posibilidades ofrezco mi alma al universo, cambio mi colección de estampitas que llevo guardando desde que era pequeña, entrego lo que hay en mi alcancía... prometo no ser tan mala, tomar mis vitaminas e intercambiar mi vida por la suya.

Intento hacer un trato desesperadamente con aquel que detenga el tiempo, pero no llego al precio...

La vida parece continuar y lo único que parece eterno es la espera por los resultados parciales del camino... Vuelvo a centrarme en el ocaso, en no pensar en lo doloroso de la situación sino en los momentos que aún quedan. Se que no estoy preparada para verla sufrir, verla partir... de hecho no estoy preparada para nada en la vida, y mucho menos si ella no está, pero todos los días anochece, y hoy me toco estar a mi indefensa de esta oscuridad.

Me siento en silencio, deseando que no haya tormentas en el camino.
Me siento en silencio y sobre mis rodillas clamando que todo esto pase rápido.
Me siento en silencio, sobre mis rodillas y observando el ocaso, porque al final de todo y a pesar del inmenso dolor, esto solo es una parte de mas de un día al azar del año.

“Charles Chaplin dijo “Tuve miedo de perder a alguien especial y termine perdiéndolo ¡Pero sobreviví!, ¡Y todavía sigo viviendo! No paso por la vida y tu tampoco deberías solo pasar”, aunque la frase suena un poco dura es muy cierta, si bien no hay palabras para describir lo que significa perder a alguien querido, la vida continua para nosotros, y si, los días consecutivos serán demasiado difíciles de avanzar, serán sofocantes, parecerá que nada nos da alivio... pero creo que vivir así no es una manera de honrar a quien se fue, no es una manera correcta de llevar su memoria, de que ellos encuentren la paz.
Debemos de invocarlos durante lo hermoso del ocaso para que cuando llegue la noche, seamos capaces de encontrarlos entre las estrellas.

P.s. El extraño caso de un fenomeno que curiosamente intento ser normal con estás notas no solo abre su corazón, sino abre las puertas de la página para que nos contacten si están viviendo situaciones similares o buscan ayuda, un amigo o simplemente a alguien que los escuche <3 en está galaxia no están solos!
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