Que el poder de tu mente domine tus palabras y que estas pasen por el limpio filtro del corazón, para que sean sabias, que no hieran y que iluminen, castigando con el lazo blanco que serena el alma y que devuelve las piezas a su lugar de origen, donde encajan, aunque haya mil piezas que reclamen ese lugar.

Que las palabras te guíen a la verdad y que sean justas, justas para todos y no únicamente para los que lo merecen.

Que el tiempo pase y disperse todo aquello que no te edifique y te ubique en los caminos que tienen corazón, para que no haya segundos pensamientos que perturben tus pisadas.

Que la profecía no determine la capacidad de tus virtudes, las cuales serán el barco que te lleve a costas nuevas, donde la tempestad no toca, donde el agua es clara, da vida y refresca, donde finalmente estarás después del largo viaje que te ha costado más del valor que este realmente posee.

Que tu ser trascienda y ame lo que merece ser amado, más aún de lo que ya es; que el amor traspase y recubra todo, porque eso es todo lo que importa.

M.T.