Cuando no sepas si quedarte, vete.
Cuando no sepas si quererme, no me quieras, mejor ódiame y vete por la puerta de detrás como siempre has hecho.
Cuando todo duela, porque has dejado de coserme, porque te has convertido en herida en lugar de remedio, porque siempre has sido de marcas y no de caricias, no vuelvas.
Estoy bien sin ti, sin tus llamadas, sin tus mensajes de repente y sin tu risa.
Estoy tan bien que mi almohada ya no me escucha llorar, cada noche tengo el corazón intacto y mis manos no han vuelto a buscarte entre las sábanas.
Estoy tan bien que es probable que no te vuelva a escribir por el miedo de recaer en tu boca como vicio. He ahogado el insomnio en el café y tu recuerdo me pide que le eche un maldito salvavidas, que no sabe nadar.
Has vuelto a aparecer por mi mente, pero de paso, como quien ve al amor de su vida en el metro y después se esfuma. Como todo lo efímero. Como tú.
Estoy tan bien sin ti que intento no recordar cuánto dueles, que pretendo olvidar aquel domingo en el que te largaste y por qué todavía no nos hemos vuelto a ver.
Recuérdame, recuerda cuántas veces te busqué y que me cansé de ir detrás de un tren sin frenos, que yo no era tu estación predeterminada y que mi andén ya no era lo que tú buscabas.
Recuerda que los destinos eran otro mundo pero si el viaje lo hacíamos nosotros y que de momento no me apetece volver a viajar.
Recuerda, cuando algún día de estos me vuelvas a escuchar, que siempre te he escrito por sacarte de dentro y que por desgracia todavía hay versos que necesitan respirar.
Al menos, respirarte...
Image by ✖𝙲𝚒𝚝𝚢 𝚘𝚏 𝚕𝚒𝚎✖
When you don't know whether to stay, go.
When you don't know if you love me, don't love me, you better hate me and go through the back door as you have always done.
When everything hurts, because you have stopped sewing, because you have become wounded instead of remedy, because you have always been of marks and not of caresses, don't come back.
I'm fine without you, without your calls, without your messages suddenly and without your laughter.
I'm so good that my pillow doesn't hear me cry anymore, every night my heart is intact and my hands have not returned to look for you among the sheets.
I'm so good that I probably will not write again because of the fear of falling into your mouth as a vice. I've drowned out insomnia in coffee and your memory asks me to give him a damn life jacket, he can't swim.
You have reappeared in my mind, but in passing, like someone who sees the love of his life in the metro and then vanishes. Like everything ephemeral. Like you.
I'm so good without you that I try not to remember how much you hurt, that I intend to forget that Sunday when you left and why we still have not seen each other again.
Remember me, remember how many times I looked for you and that I got tired of going behind a train without brakes, that I was not your default station and that my platform was not what you were looking for.
Remember that the destinations were another world but if the trip was made by us and that at the moment I do not feel like traveling again.
Remember, when one of these days you hear me again, I've always written to get you inside and unfortunately there are still verses that need to breathe.
At least, breathe...