Me levanto al baño y veo mi reflejo en el espejo, aquella chica ya no la reconocía, no era la misma de la cual te habías enamorado ¿Te cuento un secreto? Exactamente hace 23 días que no duermo bien, es por eso que me mandaron a tomar unas pastillas para poder hacerlo, pero no puedo; no quiero olvidarte, me rehusó a no soñarte. Si me vieras en estos momentos estarías muy decepcionado. Aquella noche te prometí que iba a ser fuerte, pero no puedo, te juro que no puedo.

- Vas a salir adelante, sos la chica más fuerte que conocí y sabes que conozco muchas chicas-

Esas palabras resuenan en mi cabeza una y otra vez. Tratabas de hacerme sonreír y entre lágrimas lo habías conseguido sabiendo lo que te esperaba, sabiendo lo que me esperaba ¿Cómo olvidarlo? Si cada vez que cierro los ojos se me viene el recuerdo de aquel accidente, ese maldito accidente que costó más de una vida y entre ella la tuya, la vida que más amaba. Suena exagerado, pero te amaba y te sigo amando como nunca antes lo había imaginado, como nunca antes había soñado.

Dejo de mirar mi reflejo y salgo del baño apagando la luz y cerrando la puerta.

- ¿Estás bien? - mi hermano estaba sentado en el sillón con las pastillas que tenía que tomar y un vaso de agua.

- Perfectamente - empiezo a caminar hacía las escaleras como todas las madrugadas.

- Por favor, toma el remedio - y esta vez el monologo fue diferente. Acepte.

Ni él ni yo lo podía creer; pero esta vez pensé en vos, sé que no te gustaría verme de la manera en la que estoy, así que sin más nada que decir ni hacer me dirigí a mi habitación con la intención de que a partir del día 24 empezar a ser fuerte, por vos, por mí y por mi familia.

La chica que siempre te amara.