Es un tema que me genera intriga y miedo. Quizá porque siempre tuve miedo de dejar mi casa. Es algo que me llena de ansiedad y de nervios. El futuro en sí me llena de nervios y, a veces, me deprime. Y este tema también me deprime. Porque si lo tenemos en cuenta como una cuestión turística, "viajar a otros planetas" como viajamos hoy en día a otros países, bueno, no suena tan apocalíptico, pero si se presenta la necesidad de ir a vivir a otros planetas porque el nuestro ya no nos soporta... eso sí me preocupa. Tener que dejar todo lo que construimos, lo que construyeron nuestros padres y abuelos. Toda la historia, nuestra historia, se quedaría acá y tendríamos que buscar un nuevo hogar en algún otro lugar que no tendrá lo que tiene este planeta. No tendrá nuestras cataratas famosas, ni las torres o monumentos hechos por los hombres a lo largo de la historia. No tendrá nuestros castillos, ni nuestras montañas, ni nuestras playas.
Buscar un nuevo hogar en otro planeta significa empezar desde cero dejando atrás años y años de historia viva plasmada en nuestra casa. Años y años que nos encargamos de destruir nosotros mismos...
Y sí, con seguridad nuestro nuevo planeta tendrá sus propios paisajes mágicos que aprenderemos a disfrutar como lo hacemos con los que ahora nos pertenecen, y sabremos adecuarnos a las condiciones de supervivencia necesarias, pero algo nuestro, una parte de nosotros siempre va a quedar aquí, donde durante siglos supimos dejar bien marcadas nuestras huellas.