Tengo miedo. No te vayas de mi vida por favor. Llevo muy poco tiempo de estar contigo y a pesar de ello, el miedo me consume.
No quiero pedirte eso, no quiero hacer de esto un cliché y que te aburras de mí, no quiero pedirte que te quedes y que sepas que quiero que esto dure para siempre, que lo deseo con toda mi alma, no quiero que te des cuenta de lo importante que eres para mí, de lo vulnerable que soy contigo.
Porque sé que somos jóvenes. Que nos falta mucho por vivir, y que probablemente no me quieras con la intensidad que yo te quiero a ti.
Pero joder, podría ver tu risa todo el día: Hoy la ví.
Ni siquiera recuerdo por qué. Seguro por un tontería que había dicho, o tal vez tú, o alguien más. No lo sé. No importa.
Estabas sonriendo. Y te veías tan jodidamente lindo. ¿Cómo haces? Para sonreír y verte tan asombroso. Para irradiar felicidad y luz.
Para que sólo estando contigo todo parezca estar mejor.
Hoy, mientras te veía me di cuenta que no te quiero perder. Nunca había tenido algo así con alguien. Así de bonito.
No quiero que veas otros ojos como ves los míos. O que beses otros labios. No quiero que juegues con nadie más, o que alguien enrede sus piernas con las tuyas, como hoy lo hicimos.
No quiero que alguien juegue con tu cabello, o que te bese el cuello y juegue con tus manos.
Quiero ser sólo yo la que te hace reír de la forma en la que te ríes cuando estamos juntos, quiero ser la que te cuente los lunares y te acaricie el cabello hasta que te quedes dormido.
Quiero sentir lo que sentí esta tarde, mientras acostados te miraba y sentía como todo en mi interior se revolvía, la electricidad que recorre mi estómago antes de darte un beso, ese es la clase de sentimiento que quiero sentir toda mi vida.
Por favor, no te vayas.