El fuego me quemo y me quito la vida. De el me hice fuerte y sane mis heridas.
Hombres de hierro me persiguen sin motivo. En la lluvia soy solo un niño perdido.

En un cielo creado los por hombres, un ángel abrió una ventana devolviendo a mi cuerpo la esperanza. En mis heridas coloco vendas, en mis cicatrices su piel con la mia.

Un ángel lleno de magia y melancolía. Su vida era una mentira, pero él no lo sabía. Y al contárselo con mis manos lo hundiría en la cruda realidad de la vida.

Soy fuego y en el infierno me quemo.
Soy fuego porque es lo único que me ha dado la vida. Y así me sumerjo en mis heridas.

En mi corazón guardaba rencor hasta que descubrí por segunda vez, el brillo de esos ojos que me transportaron al ayer. Desprendi las alas de su espalda, obligándole a bajar al suelo conmigo. Arranque las vendas, dejando frente a sus ojos mi infierno.

Su alma continuaba pura y sin saberlo me convirtió en su guía. Su inocencia era su protectora y su enemiga.
Lo cuidada como a un hijo, lo amaba como a nadie que hubiera conocido. Sin pensarlo. Sin medidas.
Le entregué todo, desde mi pequeña habitación hasta el resto mi vida.
Se convirtió en mi cielo y a la vez en mi infierno. Transformó todo aquel rencor, descongelando lentamente mi corazón.

Sostuve su mano a través del infierno huyendo del tiempo. Pero aún así no pude impedir que se queme.
Me deje caer mientras le entregaba mi corazón en sus manos. Intentando detener inútilmente aquel llanto.
Canté la canción más bella y más triste que jamás has escuchado, mientras se alejaba jurando volver. Y allí con el corazón en las manos, lo espere hasta caer.

gracias por leerme
Eliuryas