Hemos crecido en una sociedad que nos dice que el miedo está mal, que demostrarlo solo te hará débil. Le decimos a los niños que no debemos pintar el cielo de rojo pues está mal hacer algo diferente, pero ¿Hemos olvidado de qué color lucen los mejores atardeceres? Así gracias a la idea de no parecer diferentes empezamos a enseñar la cultura del miedo, de a poco lo convertimos en el culpable de todos nuestros errores, porque claro, es un camino más fácil y es como nos gusta vivir, en la comodidad.
Siendo totalmente honesta, no recuerdo el primer momento en el que sentí miedo, pero jamás me dejó en paz, con el tiempo fue creciendo. Poco a poco descubrí que le temo a mil cosas más.
Al inicio me sentí más asustada, encerré mis miedos en donde nadie jamás pudiese verlos, de pronto me veía enfrascada en miedos. Ya no quería salir, ya no quería confiar, ya no quería existir, pero lo más triste es que ya no quería ser yo, simplemente ya no quería ser…
Me encontraba en una situación en la que me daba miedo sentir miedo, así de torpe como suena es en realidad cuan torpe me sentía, pero poco a poco me di cuenta de que estaba pasando por un circulo vicioso, en el que si no lo tomaba por sorpresa en su momento más débil jamás lo iba a vencer. Me refiero a que tenía que enfrentar a mi miedo, pero ¿Cómo vas a vencer a un monstruo que te ha acompañado toda tu vida? A estas alturas puedo asegurar que incluso le tenía bastante cariño, así quise demostrarme que el miedo era algo malo, que no podía seguir lidiando con él. Pero conforme iba buscando odiarle, más miedos se apoderaron de mí, así que ahora no lograba entender nada; era el momento de darme por vencida. Nada de lo que hiciera me iba a liberar de mis miedos. Por lo que, cansada y sin ánimos decidí seguir mi vida e ignorar lo pasado. Un día, por obras del destino, me topé con una frase que decía algo así “¡HAZLO! Y si te da miedo ¡HAZLO CON MIEDO!” Y vaya que esa frase no solo me abrió los ojos, sino que abrió mi mente y mi corazón.
Fue así como comprendí que el miedo no tenía porque significar un obstáculo en mi vida. En ese momento decidí que era momento de darle lugar al miedo en mi vida ¡Mujer pero te has vuelto loca! Nada de eso, es solo que comprendí lo que el miedo hace en mí. Descubrí que el miedo me hace sentir viva, es un constante recuerdo de que soy un humano, me motiva a ser mejor, a llevar mis miedos mas allá, aprendí a tomar los miedos como una inspiración para así en el futuro decirle a las personas “¡claro que tenía miedo!, pero mi secreto es que dejo de ser mi monstruo y empezó a ser mi aliado”.
Así pase de ser una persona asustada por sus miedos a ser aquella que les haga decir “¡A pesar de sus miedos LO LOGRO!”.