Estamos en un mundo que a cada segundo que pasa hay cambios que ya no nos sorprenden, ni nos pillan desprevenidos. Cambios tan normales que muchas veces pasan desapercibidos a pesar de ser cambios ¨importantes¨, mi propósito para este 2018 en un principio fue el de darme cuenta de las cosas que me rodean, darme cuenta de las personas, del mundo en si.

Y es que, desde siempre me he preguntado cuando estaba sentada en algún espacio público mirando a las personas que circulan ajetreadas por la calles, cuales serian sus vidas, cuantos hijos tendrán, a que se dedican, etc; soy esa clase de persona que le da muchas vueltas a las cosas y he decidido de aprofundizar un poco más en el asunto.

Esta mañana concretamente mientras estaba en el bus rumbo a la universidad, pensé en cuantas personas estarían durmiendo, otras cuantas de fiesta o en galas (ya que en otros continentes es de noche), cuantas personas estaban haciendo deporte, etc... y que a pesar de que aquí donde yo vivo hoy sea un día lluvioso (tiempo que adoro) hay muchas personas y me atrevería a decir incluso que millones, que en este preciso instante están haciendo cada una de estas actividades y mucha otras más. Y es que el tiempo vale oro, según se dice; pero vale mucho más cuando te das cuenta de lo que te rodea, y empiezas a apreciar la vida y a hacer buen uso de aquellas 24 horas que tienes a diario.

Después de comprometerme a escribir más amenudo voy y hago un parón de varios meses jaja. Pero tengo una muy buena escusa y es que he estado liada con mis examenes finales de la carrera, además del comienzo del nuevo cuatrimestre.