Hubo un tiempo que solo quería un abrazo tuyo, te lo pedí.

Me enamoré de ti y te lo dije.

Cuando te extrañaba te enviaba mensajes.

Fui clara, transparente.

Ahora también lo soy cuando te digo que jamás seré tu amiga.

Y cuando te ignoro y te digo que no me busques.

En cambio tú eres un maldito acertijo.

Fue divertido porque me encanta resolver acertijos pero no es justo que, como este, no tengan solución.

(Fragmento de otra vieja carta)