A veces siento que nuestros corazones son solo como dos estrellas, que viven en las fronteras de galaxias hermanas, a punto de colisionar pero que nunca se tocarán realmente, sino que a lo máximo que llegaran será a sentir el torbellino de polvo de estrellas que rodea a la otra, emociones al borde de la locura y al mismo tiempo prohibidas.

(Mi última relación romántica)