Esta es una típica carta para pedir perdón. Estuve a punto de rendirme, respetar tu bondad y salvar mi orgullo pero no soy capaz.
Mira: a veces soy un desastre, sin analizar lo que hago me subo a lugares muy altos de los que después no puedo bajar, a veces bebo demasiado, hasta que me odio, también como demasiado y luego me quejo de mi peso y me odio.
También durante mi vida casi todo el tiempo siento que no soy lo suficientemente buena, guapa, atlética o que soy demasiado loca.
Y por culpa de lo que soy he perdido personas a las que he amado, oportunidades, historias y también muchas cosas materiales, normalmente sufro, pero respiró profundamente y sigo con mi vida, como si nada hubiera o pudiese pasar.
Y al día siguiente la mañana es perfecta, pienso en que no puedo seguir perdiendo el tiempo odiándome, que no soy ni quiero ser perfecta, pienso en todos los años que trabajé arduamente para aceptarme física y emocionalmente y en que nadie puede cambiar eso.

(Fragmento de una carta que escribí el año pasado)