Hace aproximadamente una semana me encontraba mirando al cielo en una ciudad que no era la mía. Era de noche, y a simple vista se podían apreciar unos pequeños destellos brillantes, estrellas. Miré y miré, y no lo podía creer. Había tantas...
En donde yo vivo, con suerte se puede ver una sola estrella. Y cuando miraba para arriba, me sentía sola, como si nadie me acompañara. No entendía porqué. Pero esa vez, en la que miré al cielo y allí se encontraban las estrellas, una sensación de calidez se adentro en mí, como si me abrazaran.
Para algunos, la cantidad de estrellas que había en ese cielo, será una estupidez. Seguro su cielo debe de estar lleno de brillantes estrellas. Pero para mí, eso era impresionante, algo que no se veía nunca.
Ahora, estoy en mi cama, con mi computadora sobre mi regazo, escribiendo esto. Miro por mi ventana hacia el cielo nocturno y a penas puedo divisar una estrella. Sonrio, porque esa estrella me trasmite esperanza. Esperanza debido a que sé que, no importa cuanto espere, volveré a ver ese cielo estrellado lleno de vida.