La realidad es que me veo así, fea. No me maquillo para verme mejor, me maquillo para que otros me vean, en lo que yo pienso, mi mejor versión. Pero aun así cuando termino de colocar el rímel en mis pestañas, la base de maquillaje en mi rostro y el pintalabios me miro al espejo y, no soy suficiente.
Aun así, no soy suficiente.
Y si esto es lo más guapa que puedo estar vaya decepción, vaya tristeza.
No puedo evitar compararme con otras personas que sin maquillaje son bonitas y yo con toda la cara embadurnada sigo sin ser nada.