Hace unos días entré a mi cuenta de Facebook anterior y me sorprendió bastante darme cuenta que no recuerdo a la mayoría de mis amigos agregados, muchos quizá son de la preparatoria, a otros más ya no les hablo, y es más, no me reconozco ni a mi.

Era más regordeta, mi ropa, mi estilo, los lugares a donde iba, las personas con las que solía ir de fiesta, todo es tan distinto ahora.

Recuerdo que en aquel entonces, antes de entrar a la universidad, yo estaba muy enamorada de un chico que ni siquiera vivía aquí, y fui capaz de renunciar a todo lo que tenía en casa por seguirlo a donde fuera.

Estuve en el sur de México y quería mudarme solo por estar cerca de él, y lo hice. Me fui con la pura ilusión en la bolsa, para a los dos días regresar con el corazón en cachitos. Lo bueno fue que hice buenos amigos, Panchito que es de Cuernavaca, Yael y sus hijos que regresaron a la ciudad de Monterrey, Eli que es de Córdoba Veracruz pero que se la pasa viajando por todo México, y es una suerte poder tener aún contacto con ellos.

Me enorgullece bastante decir que pasé dos años llorando un amor imposible, me siento orgullosa porque pude entender que tengo un corazón muy sincero y capaz de amar con todas sus fuerzas.

Durante ese tiempo, descubrí mis verdaderas pasiones, y gracias a mi mejor amiga, que si no lo sabe se enterará ahora, elegí estudiar la carrera de periodismo.

La cabeza me daba vueltas, Qué quiero? Qué me gusta?, y de pronto ella dice "Si tanto te gusta y sabes de deportes, porque no estudias algo que puedas hacer con esa pasión". Y lo hice.

Cuando iniciaba la carrera, tenía algo con un chico a la distancia, el cuál significaba mucho para mi en aquel entonces.

Siempre era divertido escucharlo, me llamaba y me cantaba, me contaba del futbol, de sus viajes, sus partidos, de sus planes de vida, en los cuales en algún momento me incluía, y me gustaba, a tal grado que aunque el estuviera en otra ciudad, a mi no me interesaba conocer a nadie, yo solo pensaba en él.

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.

Hubo días que ya no pensaba en él, que olvidaba mi celular y cuando menos acordaba ya tenia un montón de mensajes y llamadas perdidas; La indiferencia y la desconfianza se encargaron de alejarnos cada día más. Mis experiencias ya me daban para entender que por más que doliera, el show debía continuar. Nos volvíamos a buscar pero nada superaba lo bueno que fue antes.

A mitad de carrera me apasione por trabajar, por tener nuevos amigos, por probar cosas nuevas, por viajar, aprendí a amar la libertad.

Cada día era más independiente, tenia mejores relaciones, aprendía algo nuevo todos los días. Mi ritmo era apresurado.

Pero luego, pensar en el futuro era algo que me torturaba.

Qué haré cuando termine mi carrera? Necesito estudiar más. necesito escribir más, necesito más tiempo para mi; Me lo decía todo el tiempo.

Estuve mal.

Creía en cualquier tontería que no fueran mis sueños.

Permití que alguien más entrara a mi corazón y que sus planes fueran también los míos.

Nada me duro.

Luego como un golpe de realidad, supe que ya había perdido a quien de verdad tenía importancia para mi, y tal como lo nombraría Will Smith en la película En búsqueda de la felicidad: Esta pequeña parte de mi vida se llama siendo estúpida.

360º

Después de vivir de noche y dormir de día, todo ha dado un giro.

Estoy disfrutando y aprendiendo de lo que me gusta. En este punto de mi vida ya puedo ser capaz de reconocer lo que realmente vale la pena, que sólo por hacer algo que me apasiona me levanto desde las 6 de la mañana. Que la paciencia es tan importante en el amor que, puedo entender que mi corazón late por una persona y, aunque las cosas no funcionen como quiero, el tiempo lo resolverá. Si va a ser, será, y si no pues, se me olvidará.

ESTOY AGRADECIDA DE QUE ALGUNAS COSAS NO ME HAYAN SALIDO COMO YO ESPERABA.

MATILDA PLATANO.

Publicado también en: http://matildaplatano.blogspot.mx/2018/02/gracias-que-nada-me-salio-bien.html