Hoy estoy desnuda.

Desnuda en todo el sentido de la palabra, me miro al espejo y lo único que veo es un cuerpo vacío, un cuerpo roto, un cuerpo envuelto en una manta transparente. Y eso es lo que soy, algo transparente, puede que use ropa como todas las personas del mundo, pero detrás de esa ropa, hay alguien totalmente desnudo, alguien que es vulnerable a cualquier situación, a cualquier cosa. Mi cuerpo es transparente y atreves de el se puede ver los sentimientos ocultos, las palabras descompuestas, los gritos callados, se puede ver todo el daño causado. No solo mi cuerpo, no solo mi cuerpo es transparente si no también el de mucho mas. Muchas personas están tapados, quieren envolverse en miles de capas para que nadie pueda verlos realmente, tapan y tapan todo lo que sienten, todo lo que sufren para que no sigan haciéndole daño. Por que la gente es así, no le interesa romper suavemente aquella fina y delicada transparencia, por que a pesar de que vean fijamente su dolor, van hacer algo para seguir causándolo mas y mas fuerte