Sintiéndome bien, volando a través de una gran tormenta, pero yo solo veo arcoíris, solo veo brillo iridiscente. Porque mi sonrisa no depende de las grandes lluvias, de las grandes catástrofes que pasa día a día, mi sonrisa depende de convertir esas catástrofes en cosas bonitas, en felicidad.

Que ningún huracán en nuestras vidas puede borrar lo bueno que tenemos, no olvidemos lo bonito que hay en la vida.

Pero no hablemos de cosas materiales, hablemos de todo lo que nos da Dios, de todo lo que tenemos y no nos damos cuenta, y ni siquiera les prestamos atención.

Como el tan solo el estar vivo es de verdad grandioso, el estar completo, que no nos falte nada, porque lo tenemos todo, podemos reír, podemos llorar, podemos dar, podemos disfrutar de lindos paisajes, podemos disfrutar de un buen día soleado.

Tenemos amor, porque nos aprecian, amigos, familia…

Porque aunque si hay problemas, si nos decepcionan muchas personas, créeme que nunca va a faltar la persona que si te quiere de verdad, sin ninguna intención de hacerte daño, somos afortunados por tener eso y mucho más.

Así que amemos, si podemos dar, hagámoslo.

Lo más importante, agradezcamos por todo, porque la gratitud es lo mas importante, el apreciar las cosas que tienes, ser feliz con lo que tienes, porque aunque no lo creas, es muchísimo más de lo que otros tienen, algunos no tienen nada, nada parecido a lo que tienes tú, y aun así sonríen más que tú.

Así que levantémonos, salgamos a ser felices, a sonreír, aunque hayan tormentas, sonriamos aún mas, veamos los arcoíris que hay cuando se acaba la lluvia.

Sonríe.