Y es que no sabes como me late el corazón y como se me iluminan los ojos cuando te veo. No sabes el nudo que se me formó en la garganta cuando me dijiste después de mes y una semana ir a tomar algo. Que me sobraron de los 3 segundos que me dieron uno y medio para ir a tu encuentro. Y el segundo y medio restante lo usé para perderme en mi perdición, perderme en ti, brindando por las noches que fueron y las que me debes, por los besos que me diste y los que nos quedan por dar, por los parkings que quedan por vernos follar. Esa noche brindé por nosotros entre gemidos y sudor, porque yo ya sabía que tu eres mi veneno y mi cura.