Toda mi vida estuve con chicos que no valían la pena. Uno era creído, otros mujeriegos, aquellos otros sin futuro y sólo querían pasar el rato conmigo y nada más.
Me hirieron una y me rompieron el corazón dos veces. A ese punto, ya no quería saber del amor. Amor? Yo? En una misma oración junto al nombre de otra persona? No. Jamás! Jajaja.
Si bien era cierto que tenía miedo, también analicé y por fin lo pude ver: el problema era mi mentalidad, no ellos!

Todos somos como un producto en el mercado. Tenemos características en nuestra actitud, nuestra forma de ser en general. Esas características van a atraer un cierto tipo de audiencia, los cuales se sentirán atraídos por lo que tenemos para ofrecer.

Obvio que siempre iba a atraer esta clase de buenos para nada si me proyectaba como una chica fácil (aunque no lo fuese!), insegura y carente de aprecio a mi misma. Definitivamente esta clase de persona se iba a acercar a mi vida, de igual forma, si por amarme poco, eso me llevó a pensar que cualquier migaja de amor que me ofrecieran estaba bien, porque eso era lo que creía que merecía.
Comprendí que la manera en la que me proyecto Sí influye en el tipo de persona que atraigo a mi vida, y eso incluye el amor. Así que si queremos mejores personas en nuestras vidas, tenemos que empezar siendo mejores personas! ❤️