Hola a todos, hoy voy a seguir tratando el libro de "los cuatro acuerdos" del Dr. Miguel Ruiz.

Hoy quiero compartirles el segundo acuerdo que es "No te tomes nada personalmente".
Este acuerdo nos dice que lo que las personas dicen o exteriorizan nunca tiene que ver con nosotros. Sino que se trata de un reflejo del mundo que vive esa persona, de su mente y de sus propios sueños que efectivamente siempre va a ser diferente a la realidad y el mundo que tú y yo vivimos.

La razón por la que siempre nos tomamos personalmente las cosas, dice el autor, es porque estamos de acuerdo con cualquier cosa que de diga. Y al hacerlo nos volvemos seres egoístas porque tendemos a imaginar un mundo que gira a nuestro alrededor.

Normalmente, esto me sucede porque además de tomarme todo personalmente siempre pienso negativamente sobre mi. Estos son los acuerdos que he generado a lo largo de mi vida y que al escuchar a alguien decirme su opinión sobre algún aspecto de mi persona yo lo acepto, me lo tomo personalmente y hasta a veces me ofendo tragándome mi propio malestar.

Cuando era chica e iba a la primaría escuchaba reiteradas veces por parte de mis compañeros que era "fea". Lo escuché y lo escuché, además de ver el rechazo de mis compañeros varones, y llegué al acuerdo de que realmente si era fea.
Así, creci con ese acuerdo. Hasta años atrás que empecé a madurar física y personalmente, deshacer ese acuerdo ha sido sumamente difícil para mí. Tanto que ha afectado la posibilidad de tener una relación con algún chico porque no lograba sentirme lo suficientemente segura como para animarme a hablar y relacionarme.

Es algo sumamente superficial pero es un ejemplo de como los acuerdos a los que llegamos nos esclavizan.

Cada vez que la gente en la calle me mira me pregunto si tengo algo en la cara o en la ropa. Tal vez el cierre abierto...que se yo. Me imagino cualquier cosa. O si alguien había con otra persona y me miran enseguida me persigo pensando que están hablando de mi.
¡Como si yo fuera tan importante!
Me he obsesionado con mi imagen y como la gente me ve por ese acuerdo que hice hace años sobre que me veo mal. Entonces, cuando algo relacionado a mi apariencia subyace me tomo personalmente lo que se dice y hasta lo que no se dice porque yo no soy el centro de atención de las personas y no hablan de mi, pero como es un pensamiento que tengo arraigado me siento mal enseguida imaginándome las peores cosas.

Lo que nosotros tenemos que hacer es pensar y decir "no me lo tomo personalmente porque yo sé quién soy y cuál es la verdad sobre mí". El autor dice que de esta forma seremos inmunes a todo el veneno emocional que nos tiramos las personas con las palabras y opiniones.

La gente normalmente dice "no te ofendas pero..." y ahí viene el palo. Lo ideal sería pensar en respuesta a eso "no me lo tomo personalmente. Tus opiniones son solo eso, opiniones. No dicen la verdad sobre mí así que no me afecta" Y que se vaya a tratar de tirarle su veneno a otra persona.
Hay que recordarnos que no hay nadie que nos conozca mejor que nosotros mismos. Tenemos que confiar en quienes somos. No vinimos a este mundo a tratar de conformar a otros o a pedirles su validación. Por eso cada uno tiene su vida.
Vivir ocupados de la opiniones ajenas es como tratar de moverse hacia adelante con una soga al cuello. Definitivamente no se puede.

¡Gracias por leerme!
Es mi segundo artículo, con el tiempo iré aprendiendo y mejorando.
¡Saludos!

R o c i o