"Poppy es una niña risueña y una prodigiosa violonchelista. Rune es misterioso y amante de la fotografía. Su historia juntos comenzó desde que eran muy pequeños, cuando se convirtieron en cómplices de aventuras, secretos y de un amor inquebrantable. Los años han pasado y, tras la muerte de su abuela, Poppy tiene la misión de llenar un frasco con mil besos de la persona que haga a su corazón estallar de amor, y sabe que sólo con Rune podrá iniciar esa gran aventura.
Pero el destino tiene otros planes que pondrán a prueba su relación. Rune y su familia tienen que volver a Noruega y todo lo que un día él y Poppy fueron se desvanece por completo, dejando tras de sí un inexplicable silencio. Sin embargo, la vida en una de sus tantas vueltas decide reunirlos de nuevo y, aunque ninguno de los dos es la persona que era, tendrán una segunda oportunidad para volver a enamorarse y descubrir el doloroso secreto que esconde Poppy, y que hará que cada beso se sienta como el último."

Este libro llegó a mis manos de forma inesperada; estaba pasando un bloqueo lector y una amiga me dice "Ten, lee este libro y luego me dices que opinas" no sabía que esperar de esta historia, parecía ese libro rosa que te hace querer vomitar arcoíris pero no me quería dejar engañar por una historia perfecta, algo en mí me decía que hasta cierto punto era triste.
En general me encantó la trama, pues es uno de esos libros donde te presentan un amor que raya entre lo imaginario a lo real.

Nos presentan a Poppy una niña risueña, soñadora y que le encantan las aventuras y a Rune un niño que en un principio está enfurruñado por tener que irse de su país a otro totalmente diferente, por cosas del destino, ellos terminan siendo vecinos y así comienza su historia.
Esta historia comienza con un amor infantil que simplemente te derrite el corazón.
Cuando la abuela de Poppy se muere ella le encomienda una aventura que debería durar su vida y un poco más, conseguir mil besos tan especiales como puede serlo algo especial. Y aquí es cuando entra Rune, junto al árbol de cerezos consiguiendo el primer beso de aquella hermosa aventura.
Varios años y cientos de besos después, Rune tiene que regresar a su país de origen junto con su familia, eso destroza a ambos y sin embargo aceptan no terminar, pero ¿Qué es lo que pasa para que Poppy deje de escribirle a Rune durante dos años y no vuelva a saber de ella?
Con el corazón roto y lleno de ira, Rune vuelve a dónde alguna vez fue feliz junto a su otra mitad, sin embargo se da cuenta que algo cambió, nota que Poppy esconde algo, pero ¿Podrán arreglar sus corazones para volver estar juntos?

En mi opinión Poppy es una de esos personajes de los que no sabes que pensar, me gustó mucho como piensa acerca como muchas cosas, como no dejó que sus problemas la aplastaran y salió adelante aún cuando ella sentía que la mitad de su corazón estaba muy lejos.
Rune por otro lado me causó empatía, entendías por todo lo que estaba pasando y simplemente lo amas porque deja todo de sí para cumplir los sueños de Poppy.
Y juntos, joder, tuve un ataque de dulzura en muchas partes de ellos dos juntos, es ese tipo de amor tan dulce y sin barreras que esperas en tu vida tener aunque no dure toda tu vida.
Los personajes secundarios ademas de los problemas secundarios que son más por parte de Rune también me sacaron lágrimas.
Me gustó la trama aunque se me hizo un poco explotada por muchos más escritores, y creo que es por eso que no le puedo dar las 5 donas de calificación, sin embargo si lo recomiendo si quieres tener un descanso de sagas o trilogías pesadas, es un libro ligero y atrayente que fácilmente lo acabas.

Este libro me dejó con muchas sensaciones, y aunque me tardé en leerlo, valió la pena, hay momentos que te derriten el corazón, al igual como lo pisotean, me sacó sonrisas, lagrimas y definitivamente varias enseñanzas tanto como de la muerte, como del amor.
Si te gustan como a mi, los libros de romances tan azucarados que te dan diabetes, definitivamente tienes que leer este.

3/5
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