Habías clavado una pequeña espina en mi corazón, comenzaste tan lentamente que el dolor era grato, pues me recordaba que estaba viva, que el tiempo pasaba y yo no me detenía. Me gustó eso, me gustó que me hicieras mierda como prueba de que el tiempo pasaba y nada sale como quieres. Esa parte de mí que disfruta el drama y añora la soledad hizo que te quisiera. Pero ahora ya no estás aquí, y no quiero que vuelvas, me hiciste mucho daño y la peor parte es que yo te lo permití