Hay un viejo saco de huesos en mi almohada
Los extiendo y les leo un cuento
Les acomodo la cama y les ruego que duerman
A veces les extraño
Les pido que vuelvan
Y ellos gritan que no
Que yo les enterré
He llorado, los he puesto sobre un triste columpio
Los he mecido como si fueran viento
Y cuando en cenizas cayeron
Llore con ellos
Les pedí disculpas
Tome tierra y los hundí
Porque no soportaba que me vieran
No soporto que los vean
Se pusieron frágiles
Ya no quisieron carne
Y aunque les falta alma
Ruegan por un abrazo
Una nota que les recuerde
Que los arrulle y consuele
Yo ya no los quiero
Son polvo y vida muerta
Si no los amo y mucho menos tolero
¿Los puedes ver tú?