Las densas olas que colapsan tu destino
se aferran a mis huesos como rocas.
Temblando tus labios de frío,
alejan los miedos en copas.

Suspiran los lagos del Nilo,
creyendo ceder tu derrota.
Se afilan los puños en vilo
golpeando mis partes rotas.

Anuncian tus ojos el cielo,
y eres todo lo que veo.
Mi alma se vuelve hielo
y eres todo lo que temo.