Casi todos los días pienso en el amor como entidad y en cómo se expresa en mi vida, en quiénes y en qué.
Las respuestas me son inconclusas e insuficientes.

¿Qué quiero amar? ¿A quién quiero amar?

Buscar las respuestas es un yirar* infinito por callejones sin salida, cada vez que creo tener alguna respuesta más o menos concisa, se convierte en una bifurcación** en donde todos los caminos se difuminan hasta desvanecerse.

¿Qué se siente enamorarse? ¿Cuánto duele un desamor?
Ni hablar de las cuestiones que aún no pude armar una mísera respuesta, esas que son un pasillo vacío infinitamente recto de mi laberinto mental.

¿Quién me ama? por consecuente ¿Por qué me ama?
Hay otras más claras que no me merezco porque son debido a la suerte de mi destino, esa respuesta es la única fortuna que he recibido. Lamentablemente el desmerecimiento que siento no me permite aceptar la respuesta y se genera otra por encima que me lleva a temibles cuartos oscuros: los por qué, la gran perdición de un ser con crisis existencial como yo.

Podría seguir compartiendo más preguntas y ser mucho más profunda con mi problema con las respuestas pero por hoy es suficiente. Mi pasiva y débil pasión puede detener su furia sentimental en las fibras superficiales. Quizás mañana, pasado, o en cualquier día, si total casi todo el tiempo las tengo presente en mi cabeza. Ya veremos.

Ami Blue

*yirar: andar
**Bifurcación: división de algo en dos ramales