Sus ojos eran cálidos

como el sol del mediodía.

Y al sonreír,

la luna iluminaba.

Su pasado la atormentaba,

pero ella siempre lo enfrentaba

porque la resiliencia la caracterizaba.

Con sinceridad hablaba y

en su cabeza

la mitad de su belleza se encontraba.

Aunque a veces le costaba,

con sus ideales al mundo inspiraba.