Sé que probablemente nunca pasará, pero me gusta imaginarnos delante de un escritorio con un montón de papeles repletos de aquellas ideas que han surgido de nuestra cabeza, formando historias, abriendo puertas a otros mundos y saltando hacia dimensiones desconocidas que nadie nunca ha explorado antes.

Me sigo aferrando al maravilloso quizá algún día.