Su alma está fría y llora

ya no sostiene tus manos a cada hora.

Solía sonreír al ver cómo se achinaban

tus ojos con sus chistes.

Pero ahora que no estás,

no hay nadie quien le quite lo triste.

Dicen que la lucha perdiste,

que “Me rindo” dijiste.

¡Oh Noah!

Los días pasan y tú los ignoras,

la noche se acerca y ella

está sola.