Quién no ha tenido esos despertares, esas mañanas en donde el sol no aparece. Comienzas tus mañanas con una taza de café, esperando que el sol haga su fantástica aparición...pero no aparece.
Te das cuenta de repente que todo a tu alrededor te recuerda más que tristeza, pesar, malestar.
Tienes que ir a tu trabajo, a tu escuela, al gimnasio...salir, salir sintiendo un malestar en tu estomago; sabes que no quieres hacerlo, que lo ideal de un día como estos es quedar en tu cama arropada...pero sabes que no siempre vas permitirle a estos intrusos mentales entrar en tu mente, echando a perder lo que probablemente sea un buen día para ti.

Nunca estamos completamente seguros de lo que pasara en nuestras vidas a menos que nos atrevamos a hacer aquello a lo que tememos. Por más difícil, desalentadora, inoportuna, nefasta, aburrida, delicada, estresante que pueda ser lo que nos suceda nunca es aceptable encerrarnos en un caparazón por tiempo prolongado y esperar a que pase la tormenta.

Lo interesante de la vida es vivirla día a día con o sin lo que tengamos.
El dolor suele preceder a todo desarrollo personal. No le temas, al contrario.