Sentados muy juntos nos fuimos acercando más mientras bromeabamos y a la vez casi enserio de aquellos besos que jamás habíamos tenido el uno del otro, de pronto el corto espacio que nos separaba nos incitaba a ya no existiera más y entonces sucedió que ese momento fueron solo nuestros labios diciendo todo lo que nuestras miradas andaban ocultando tiempo atrás, todo lo que habían callado.
Estábamos los dos, irradiando felicidad, juntos y abrazados que la gente nos miraba raro pero que más daba la gente cuando sentía que nadie más podía contra todo lo que me provocaba escuchar tú voz tan cerca, el tocar sus manos, el rozar tus labios...