He sido tan feliz en momentos en los que el tiempo se cancela y el reloj no marca, el corazón se aprieta contra el pecho y quiere saltar, la mente no escucha su propia voz, ambos se vuelven dichosos de formas distintas, se ponen a danzar entre sentimientos que no son definidos por ninguna lengua...

Pues ahí queda todo, el tiempo retoma su flujo y no ha pasado ni un minuto, entonces te vas con el instante intacto y el recuerdo fragmentado, las vísceras aun cosquillean con el retumbar lejano de su órgano central y la lógica te brota, para devolverte el ritmo de lo que hace al humano mortal.

Y si se de felicidad, me dijo que se iba y volvía, pero como no le creí me fui con ella.