Abres los ojos una mañana y te das cuenta de que ya nada vale nada. Que esas ganas de seguir adelante y triunfar ya no son tan grandes como antes, que a pesar del continuo apoyo que has tenido ya no puedes, ya nada te motiva, y entonces te preguntas ¿Vale la pena seguir así? ¿Qué pasaría si me voy?
¿A esto es a lo que la gente llama depresión? Sin motivación, con unas inmensas ganas de llorar todo el día, no querer ver a nadie, ni hablar con nadie, dejar tu teléfono al que has estado pegada los últimos 5 años de tu vida, no contestar llamadas… auto flagelación.
No sé qué es lo que pasa últimamente, pocas cosas me hacen sentir viva, pero esas pocas cosas no son las que el mundo acepta, sé que todos tienen grandes expectativas de mí, que muchos me tiene en lo alto y también sé que es mi culpa porque yo solita me puse ahí.
No quiero decepcionar a nadie. No quiero decepcionarme a mí misma. No quiero, simplemente no.
Tal vez solo sea miedo, tal vez no haya nada que pensar y todo lo que hay en mi cabeza no es más que mi imaginación.
Tal vez sí puedo, solo tal vez.
Pero de eso se trata la vida ¿no? De un tal vez. Nada es seguro.
¿Qué hay del mal ejemplo que dejó detrás de mí? ¿Que pensaran de mi esas personitas con criterio no definido de mí? No quiero decepcionarlas. Quiero que alguien venga y me diga mi futuro para no preocuparme más, pero también creo que no debería saberlo o me hundiría más. Aún no toco fondo y la verdad es que no lo quiero ver.
Mi madre ya está harta de mi desidia e irresponsabilidad; cree que no podré sola pero aun así sigue intentando que salga adelante. NO QUIERO QUE LO SIGA INTENTANDO.
El mundo no es lo mío en este instante, se lo que es pensar en el suicidio, lo he contemplado y me he acobardado o al contrario he sido valiente, eso no lo sé, el tiempo me lo dirá. Pero por el momento el miedo me aborda. La vida me pasa enfrente y siento que no vivo. Quiero salir y gritar, pero soy demasiado tímida. Mis sueños siguen siendo grandes, pero ahora creo que ya no podré realizarlos. Siento que soy una carga para los que me rodean y que mis amigos y familia estarían mejor sin mí.
No he hecho nada realmente extraordinario que me haga sentir viva e interesante. Mozart a mi edad ya había escrito más de diez sinfonías y ya era conocido por toda Europa, Picasso ya pintaba como un profesional, Albert Einstein ya era considerado un genio; y yo, mejor no hablemos de mi. Los personajes de libros viajan, se van de fiesta a otros estados y yo no salgo de mi calle; no soy lo suficientemente aventurera, y eso me lleva al siguiente punto.
Quiero irme, desaparecer de mi ciudad, no de mi país, huir y no volver a saber nada de lo que comprende mi mundo ahora: empezar de cero, ser alguien diferente, tal vez mas extrovertida. Pero a quien engaño, soy demasiado cobarde para hacer las cosas. Ojalá pudiera cambiar de cuerpo y personalidad.