Conocerte fue la cosa más difícil
las palabras amables brotaron
y las memorias de niñez
recordaron lo que un día fuimos.

Déjame llevarte a casa
hacerte olvidar y mostrarte
cuan bueno eres,
mostrarte cómo las palabras
reparan tu corazón.

Prometo no olvidar
como alguien tomó tu mano
y la apretó tan fuerte
recordándote a tu hogar.

Prometo recordarte
que puedes volver a creer,
a no sentirte triste
y que puedes confiar
en los días de diciembre.

Como aquella vez lo dijiste
no estarás triste
porque los pensamientos
son traicioneros
y que creerás
en lo que no es visible.

Toma mi mano
y deja que las palabras salgan
que tus ojos observen
y hablen por miradas
diciendo que yo soy tu hogar.