No tengo nada, todo le pertenece a él,
no tengo nada, sumergida estoy en dependencia,
no tengo nada, ya ni siquiera conciencia,
no tengo nada y finjo estar bien con todo;

no tengo nada, más que agradecimiento que disfraza humillación,
al no valer nada lamento no ser su mejor inversión,
no tengo nada porque él no se conforma con nada,
justifico mi cobardía con amor, pero no tengo nada… ni siquiera amor;

¿Y entonces que tengo?
No tengo nada…
más que su perpetua desaprobación,
y… ¿Aquél sueño en el que él no entro?
¿Qué sueño? - Se preguntó
¡Aquel sueño! … aquel que gritaba ¡Revolución!
que irradiaba latidos e ignoraba la razón,
liberaba la nada, la transformaba, contagiaba el cuerpo de ilusión;

no puedo, se replicó porque yo soy nada y no puedo lograr nada
pero su alma quebrada revivió
nada viene de la nada ¡Gritó!

De este modo
fuerza retomó y persiguió su revolución,
sin embargo, lo lleva siempre en su corazón,
porque sabe que hacerla sentir nada era la única forma
que él conocía de amor.

yarabaflo