No sé qué es peor, no tenerte cerca o tenerte cercar y no poder ni siquiera respirar tú mismo aire.

Tu eres esa remota esperanza que a tan insignificante que te creía, resultaste ser todo, todo lo que me hacía pensar que a lo mejor el amor también se hizo para mí.

Quizás fueron tus ojos grandes que parecen atravesar dimensiones y descifrar todo lo que llevo escondido.

Quizás fue tu exquisita forma de ser, que a tan grandioso desorden yo lo llamaría arte.

O a lo mejor fueron mis ganas de cambiar ciertas piezas, de darle otro sentido a mi vida, y decir: “como alguien puede ser tan imperfectamente perfecto”. Y así comenzar a dar uso de un órgano ya roído por el tiempo, al reconocer a alguien como mío.

No sé muy bien que estoy haciendo ahora, escribiéndote estas letras, códigos que en tu vida sabrás de su existencia, pero creo que he perdido la razón a tanta espera, que ya no importa, si estas o no, porque te digo algo, aunque fui yo la que se alejó, soy la misma que ahora te añora con cada espacio de su ser. La que sigue recordando, eras risas crujidas, los ojos achinados y los vergonzosos momentos que pasas cuando tienes a alguien especial a tu lado.

No te diré que te voy a olvidar, porque no puedo, porque me enseñe a amar como creo que debe hacerse, con todas las ganas y todos los sentimientos existentes, pues no me da miedo el dolor y ni sus daños colaterales, pero lo nuestro era como esperar que la luna y el sol algún día consideran, que lo hacen, pero se van eternidades en ello.

Por eso como miles de veces pasara: mi cerebro sedo mi a corazón. Quizás esa sea la razón por la que muchas mujeres son capaces de alejarse aun cuando dejan parte de ellas atrás. Perdí mi parte, no me arrepiento, pero este es un día lluvioso, uno de esos días donde la nostalgia te invade y recuerdas las miles de cajas de Pandora escondidas en cada remoto lugar del alma. A sí que perdona si te molesto, tan solo quería añadir algo más a mi gran colección de cartas para un remitente sin conciencia de ello.
-Por LittleSwan.