Las mañanas ya no son tan duras y el metro ya no es tan agobiante, desde que estás tú. El camino a clase ya no es largo ni los recreos aburridos, porque como gato que se escapa para ver la luna yo me escapo para verte a ti. Y que vergüenza cuando estás con tus amigos y me besas de formas que están prohibidas en 51 países por pasillos en los que quedará gravada nuestra historia. Que no eres el príncipe azul con el que siempre soñé y yo tampoco soy princesa a pesar del apodo, pero sí que vivo en mi mundo feliz siempre que estés presente. Escucho Melendi y me acuerdo de ti, de tu voz ronca al cantar y sonrío, que sonrisa mas boba...de esas que produce estar enamorado. Y sí, por fin admito que estoy, como diría Melendi, "loco, borracho, perdido, tan enamorado de ti de mis vicios."